agosto 29, 2015

LUNA MÍSTICA

Los sábados son días especiales para mí. Es el día de la semana que dedico a mimar mi cuerpo: mascarillas relajantes, baños de crema para el cabello, probar un nuevo maquillaje o depilarme las cejas, son sencillos rituales que durante la semana normalmente pospongo, inmersa en las tareas hogareñas o en las preocupaciones laborales; pero lo hago sin cuestionamientos, porque sé que el sábado me compensará con creces de todas esas postergaciones (¡ni te cuento cuánta ilusión me hace pensar en mi futura casa costera, donde podré permitirme el modesto lujo de una bañera para obsequiarme largas y aromáticas inmersiones!)

El sábado es, también, mi día favorito para el relax, la meditación y las actividades metafísicas. La mayoría de la gente asocia el descanso contemplativo y las prácticas religiosas con los domingos; pero en casa éstos son simplemente el "día de la familia". Mis auténticos días sagrados (así los marcaría exactamente en mi agenda, si acaso usara una) son los sábados: el momento perfecto para descansar la mente y alimentar el Alma, sea a través de una buena sesión de música celta, o de escribir diarios íntimos, o de ver una película favorita arrebujada con los gatos en el sofá, o de volver sobre ese libro que me hace pensar, o de sumergirme en una apasionante introspección con las evocadoras imágenes del tarot. Por eso, no te sorprendas de que mis entradas de los sábados tengan un contenido particularmente espiritual; en la medida que nos vayamos conociendo mejor, tú misma decidirás hasta qué punto te entusiasma seguirme en estas incursiones por el Santuario Interior. Pero si lo haces, puedo asegurarte que de un modo u otro saldrás enriquecida...

Hoy, por ejemplo, no es un sábado cualquiera: es Luna Llena en Piscis, una Superluna para más señas -se llama así cuando la Luna está en su punto más próximo a la Tierra-. Si no estás familiarizada con los ritmos lunares, basta decirte por ahora (a cuenta de una posterior profundización) que desde el inicio de los tiempos las mujeres y la Luna han cultivado un estrecho vínculo energético. Nuestros ciclos menstruales emulan los de ella; y su influjo se hace sentir sobre el organismo femenino -suave y acuoso en esencia- con tanta y tan palpable intensidad como sobre las mareas, afectando nuestras emociones, nuestra sexualidad, nuestra predisposición para concebir, gestar y parir. Energéticamente hablando, la Luna ES MUJER.

Por eso, las noches de Luna Llena y de Luna Nueva son tradicionalmente preferidas para realizar meditaciones y canalizar esa energía tan afín y poderosa en nuestro directo beneficio. Mientras que la Luna Nueva propicia comienzos, renovación, cambios, la Luna Llena representa la culminación, la plenitud, el goce supremo, la cosecha de lo que sembramos anteriormente. Esta Luna Llena en particular, al atravesar por el signo de Piscis (el más sensible, soñador y psíquico del zodíaco), nos invita a fluir, a soltar viejas ataduras -el ego, el dolor, las cosas que no funcionan en nuestra vida-, a sanar las heridas del Alma, a dejar atrás el pasado y perdonar, empezando por nosotras mismas...

Déjame que comparta contigo la sencilla meditación que he elegido para esta Luna Llena:



Por otra parte, se produce también hoy un encuentro energético muy especial a nivel mundial, del que participé por primera vez hace unos meses y me hace mucha ilusión repetir: la Bendición Mundial del Útero promovida por la escritora, artista y sanadora británica Miranda Gray. Miranda ha sido maestra de reiki shanihi por más de 15 años, centrando su trabajo en el potencial energético y creativo del ciclo menstrual; de allí nace en 2012 la Sintonización de la Bendición de Útero, de la cual hasta la fecha han participado más de 95.000 mujeres en 130 países alrededor del mundo (la menor de ellas de 9 años y la mayor, de más de 90).  

¿Por qué resulta beneficiosa? Miranda explica que el útero es el centro energético de empoderamiento femenino. "El útero y sus energías cíclicas influencian la forma en que una mujer piensa y se percibe a sí misma y al mundo. Él afecta nuestras emociones y sentimientos, nuestras necesidades y deseos, nuestras energías creativas, sexuales y espirituales. Y esto eventualmente incide sobre nuestras relaciones, nuestro trabajo, nuestra vida cotidiana, nuestras metas y nuestros sueños. El útero es el hogar del alma femenina.

"La bendición del útero es una transferencia de energía a distancia, terapéutica y transformadora, que nos ayuda a reconectarnos con quiénes somos como mujeres, con nuestras energías femeninas. Nos centra y fortalece, nos da tranquilidad, nos vuelve conscientes de nuestra verdadera naturaleza y de su poder, nos libera de la culpa y el dolor ancestrales, abre nuestros corazones para aceptar y respetar nuestra feminidad. Nos enseña que hay una forma diferente de ver la vida, mucho más en armonía con nuestra auténtica esencia, y contribuye a despertar la sacralidad en la vida cotidiana. Es como un camino de regreso a casa, a quienes verdaderamente somos: mujeres bellas, espirituales, sensuales, creativas y poderosas."

A pesar del nombre impactante, la Bendición Mundial del Útero no tiene nada de complejo; es una meditación breve y sencilla (de hecho se descarga gratuitamente de Internet) que las mujeres pueden realizar solas o en grupos, y que se coordina en determinados horarios comunes para todos los países del mundo a fin de concentrar y multiplicar la energía. Es importante señalar que pueden participar toda clase de mujeres, en tanto hayan comenzado sus ciclos menstruales y aun cuando éstos ya han cesado, estén embarazadas o hayan sufrido una histerectomía (dado que se trabaja con el centro energético, no únicamente con el órgano físico).

La primera vez que participé -en la Luna Llena del 3 de febrero pasado- resultó una experiencia sumamente movilizadora, tanto desde el punto de vista físico como emocional; y aunque entonces yo no podía adivinarlo, de algún modo aceleró el proceso de depuración que devendría algunas semanas después en una intervención quirúrgica urgente para extirparme un quiste gigantesco localizado entre el ovario izquierdo y el útero... Por eso, al ser convocada otra vez para esta Luna Llena, acepté con renovado entusiasmo unirme a esta poderosa herramienta de autocuración: no sólo para terminar de sanar esta dolencia en particular, sino sobre todo para dejar atrás las pautas negativas a las que está asociada, y por tanto prevenir que no vuelvan a manifestarse a través de un nuevo mal-estar.

Si te interesa unirte a mí y a decenas de miles de mujeres en todo el mundo, sólo tienes que registrarte y descargar la meditación (esta versión incluye una suave música de fondo con percusión y campanillas, para continuar meditando una vez que el texto concluye): 

 

Hoy pues, la invitación es a meditar; permite que tu esencia femenina se alimente y conecte con la energía lunar, y a través de ella sane, libere y fortalezca lo sagrado que vive en ti... ¡Bendiciones!

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